viernes, 1 de julio de 2011

"24 hrs en la cabeza de un pelafustán"

Reviso por enésima ocasión el celular en espera de una llamada tuya o un mensaje de texto, pero nada. Sigo ojeando la misma revista vieja que estaba debajo del colchón de mi hermano; mientras las flores crecen y mueren, mientras la lluvia no deja de caer.

El mal que me ocasiona tu no estar, el sentirme sin ti, el no estar contigo, son tantas formas de decir lo mismo y la sustancia no equivale a gran cosa. Es por ejemplo, maldecir la vida y sigo vivo. Escuchar a las abejas ladrar y recuerdo que las abejas no ladran sino que maúllan.

Sólo veo pasar un montón de anuncios en la televisión, y para colmo de males no puedo soltar la revista vieja, es como convertirme en espectador, poner en automático a mis dedos para que digitalicen cada carácter del teclado. Ya ni escucho la canción necesito que me pongan en Stop; -espera la canción que sigue es sensacional- Ruje la voz de Jagger y sigo creyendo que los dioses son The Beatles y los luciferes The Rolling Stones.

Vuelvo a revisar el teléfono celular, y recuerdo ya no tu figura sino tu constitución metafísica.

El ocaso dio paso a la noche y ahora me coloco bajo el manto de las estrellas (frase tan usada que me da pena quitarla) un par de tragos de lo que sea. El televisor susurra unos nombres extraños, veo las imágenes y por fin comprendo; son hombres sin principios que se entregan al poder.

Y comienzo a dibujar en el aire tu composición física, ese par de todo de que fuiste dotada. Mi dedo señala tu sexo y al querer tomarlo se esfuma el deseo. Mi libido ha dado paso a las horas de moralina. Y quiero dejar de pensarte y escucho las gotas que caen del fregadero.

Ya no hablo de amor sino de placer, no mejor hablaré de ti.

Mi madre piensa en voz alta que estoy loco, la tiro de loca y mejor me voy a mi cuarto, abro el cajón y descubro una cajetilla de fósforos que creí extraviados.

Nada en el teléfono, ya no me preocupo es natural. Me amas y eso es realidad.

Así que me echo a reír sobre la cama, mientras recuerdo tus brazos asfixiándome.

¿Por qué no vuelves?

No hay comentarios: