jueves, 10 de noviembre de 2011

Sueños, hoy y te amo


Quiero contarte de mi sueño de esta noche, quiero contarte cómo es que aún permaneces en lo más íntimo de mí ser. Es prudente que conozcas el jardín oculto detrás de mis ojos, la babel donde se confunde tu misterio, donde yo ya no soy vicario. Es increíble ver como todo cabe en una botella, en el fondo de una botella. Es interesante detenerme a ver la luna, a reír como loco, como un simple esclavo de los recuerdos. De los abrazos que hoy de ti ya no tengo.
Me parece incomprensible que dos personas que se quieren estén alejadas, no cabe en mi lógica, si es que aún queda lógica. Por qué aquel momento de desenfreno fue el último, hoy ya estamos separados por el mar de la indiferencia, el mar en el que nos ahogamos sin siquiera buscar el apoyo del otro, y por más que culpemos a la otra persona (porque el tiempo se nos irá en ello) deberíamos acercarnos lentamente y sin recelo.

Hoy vuelvo a andar en el camino, vuelvo a soñar, a estar solo. Sólo quiero que estés aquí, que entiendas lo que siento, lo que sufro, como diablos me quemo por dentro. El infierno de tu partida, verme ahí frente al bus sin tu compañía.
Sueño, sueño porque es lo único que me queda, imagino tu risa y tus brazos asfixiándome sin censura. Oliéndote, percibiéndote, sintiéndote, tocándote, contemplándote.
Ya no quiero despertar, solamente adentro de mi inconsciente estás. Hoy subes a mi Olimpo, hoy te conviertes en una deidad a la que habré de adorar.

Besar tus pies y tus labios, inmolarnos en la inmensidad de tu cuarto. Te amo.