viernes, 15 de mayo de 2009

"Crónica Sexual (Sulivan)"

Son las diez de la mañana estoy parado afuera del numero 19 de la calle Rosa, la descripción que oí por teléfono es la misma que mis ojos aprecian, las manos me sudan, no puedo creerlo las piernas me tiemblan, una larga escalera al segundo piso, y a la puerta me esperan. Sabes traigo lo que ella quiere, lo tengo en mis bolsillos, no demorare en hacerlo, entre a la casa muy similar a lo que mis ideas habían creado, una botella de ron y unas colillas de cigarro en el piso, revistas y tijeras en la mesita de centro de la sala; una tetera sobre la estufa chilla, siento como mi corazón va a mil dentro de mi pecho, tengo miedo de que estalle antes de todo.

Me condujo a su alcoba, aquel refugio al fin del pasillo, me pregunto mi nombre nuevamente, como lo hizo por teléfono, le respondí Gabriel, me muestro una sonrisa preciosa, mis ojos también se fijan en el enorme tamaño de sus senos, dio la vuelta y sus caderas me marcan el ritmo que tengo que seguir. Por curiosidad yo también le pregunto su nombre; es Lucía no demoro en responder –vaya que bello nombre para una bella mujer, pensé- abrió lentamente la puerta, encendió la luz, y abrió un poco la ventana; todo en ese lugar guardaba cierta armonía, todo estaba en su sitio.


-¿Traes el dinero? -¿Perdón? -¿Qué si traes lo del servicio? –¡Ahh! Si lo traigo aquí, toma, cuéntalo, es lo que me pediste
–No dudo de ti, amor
–Gracias (Lo se es lo más estúpido que pude haber dicho)
–Espera un momento, siéntate en la cama, vuelvo enseguida
- Claro

Me llamo la atención ese altar montado en una esquina, quise explorar dentro de los cajones del tocador, buscar más pistas de su vida, y en eso llego ella, tan delgada y completa, satisfecha y comprada.

- Desnúdate, pon tu ropa por ahí
–Esta bien
–Y dime, ¿Qué fue lo que hizo que decidieras venir?
–Nada, aún me pregunto eso yo también
- ¿Qué no lo has hecho con tu novia?
–No tengo novia, Lucía
- ¿Cuántos años tienes?
-18 y curso la universidad
-¡Fantástico! Y ¿Qué carrera estudias?
Historia
-¿Entonces que haces aquí?
–Definiendo el bien y el mal, quizás, todo se basa en la experiencia
–Acuéstate, mientras me quito la ropa
–Lucia por curiosidad ¿Qué edad tienes?
–Tengo 27 años
- Y dime ¿Qué no puedo hacer?
–Cariño no puedes besarme y golpearme
–Entiendo, fuera de eso todo esta permitido
–Así es para que lo disfrutes al máximo

Comenzó practicándome sexo oral, despacio y de una manera sutil, tomo mi miembro con sus manos y su boca en un vaivén jugaba con el. Probablemente no estaba disfrutando eso, probablemente era solo un paso más en el trámite, probablemente quería llorar de tristeza, tome su cabeza y la mire a los ojos.

-Deja de hacerlo
-¿Qué cosa?
–Esto, no lo quiero
–Pero pagaste por el
–Lo se pero no, no lo quiero
–Esta bien, tu mandas, entonces ¿pasamos a lo siguiente?
-Si

No era como imaginaba, ni siquiera se parecía a las películas que veía en la casa de Alejandro, todo era tan mecánico, mis nervios seguían ahí, y ella comenzó por notarlos; su cuerpo en esplendor, quería tocar cada centímetro de piel, jamás pensé estar en una situación así.

- Tranquilo amor, todo va a estar bien
–Te dije es mi primera vez
–Lo entiendo, y para eso estoy aquí

Jugué con sus senos, me acerque a su piel lo más que pude, condujo mi sexo a su sexo, pero el momento de la copulación era incorrecto, no éramos compatibles, sentí frustración. Varios minutos pasaban y el clima se volvía decadente, hasta que tomaste mis brazos los colocaste en tu vientre y de la nada, ya éramos uno mismo.

-Estoy haciéndolo bien
–Si para tu edad lo estas haciendo magnifico, sigue así pero no tardes en terminar

Diez minutos, después el juego del sexo acabo, fue un combate sin perdidas, un juego sin victoria para nadie, algo absurdo ahora. Sin decir palabra alguna nos vestimos, cada uno en lado diferente de la cama, cada quien escondiendo sus miedos a la vida, jamás volveré a ver a una mujer igual (las respetare aún más).

- Bueno, cariño es todo, cuando quieras volver hazlo
–Lucía fue un placer
–Para mi también lo fue, te lo aseguro

Y me beso la mejilla, me condujo a la calle y pensé que todo había sido una obra de teatro en un acto, que ella había sido la villana tan fría y disimuladora, que cada orgasmo suyo fue mentira, y otra vez yo ha expectativas del mundo, con una sensación menos en la piel, y con una sonrisa en el rostro.