viernes, 4 de marzo de 2011

10:10 pm (pause a los diálogos)

(Alguna vez soñé con la Señorita M, perfecta en el nombre y singular en la vida, pero siempre he pensado que es imposible que exista. Es imaginar a la perfección hecha carne y por tal razón la ropa resultaría un insulto a la belleza de su cuerpo. My ideal girl.)

El reloj marca las diez y diez (10:10 pm) suena tétrico reprimir mis deseos, sueños al fin y al cabo que al bajar de la cama se evaporan. Te deseo. Un pause o stop a la grabadora mientras recorro las fibras mas delicadas de mi mente. Imaginar no es pecado en un lugar donde no existe la pasión, la quiero crear.

Otra vez me daré licencia para fantasear con tu cuerpo desnudo sobre la alfombra de la recámara, ambos sabemos que el crimen mas perverso es quedarse callados ante el espejo, no romper los hechizos. Tocar cada milímetro de tu cuerpo, provocar risas insólitas y que veo sólo al cerrar los ojos; los doctores no tienen la cura. Recorrer con los cinco sentidos la atmosfera, ver tus muslos y el esplendor de tu sexo, descubrir un mundo paralelo, bienvenidos al país de la lujuria.

Compartir el mismo compas de la melodía, empezar la noche, terminar el día; estrellas a los pies, los dioses admirando el acto. Violentando el orden, viviendo en entropía, la mitología comienza nuevamente en el colchón usado de la cama.

Los amantes que musitan breves te quiero.

Escribir poesía sobre tu cuerpo, vender miles de copias a voyeristas desesperados. Ser infiel por causas de la naturaleza sin romper dogmas ni morales baratas.

Regreso en sí, el reloj marca las diez y once (10:11 pm) sigo esperando afuera del hotel donde te hospedas, quizá una cena poco romántica, un par de copas y sexo por los viejos tiempos.