viernes, 23 de abril de 2010

"Literalmente"

A Claudia.

La primera vez que intente escribirte me dio un miedo tremendo, los dedos se me entumieron y mi cerebro se bloqueo, la noche fue larga porque de las dos a las tres todo seguía igual, la hoja permanecía en blanco. Pura inercia mental, temor a fracasar en mi intento por conquistar tu espíritu salvaje con su chaqueta de cuero. No fracase, siempre existen las segundas oportunidades, las terceras, las cuartas…

De lo ficticio a lo real, la transfiguración del cariño (¡Oh, el agua se convierte en vino!), y el gusto de verte siempre tan entera, con deseos de trazar sobre las paredes las figuras mas bizarras, aun cuando nadie vea lo que tu ves. Entre arboles enumerados, recostados en el pasto, sin mas que mirar que las estrellas y la luna menguante, solo escuchando la respiración del otro. De las ocho a las diez.

Sin tragos de por medio, sin culpas y recuerdos tumultuosos la vida se nos va, pero déjame decirte que te quiero, de todas las maneras existentes y por haber. En medio de la noche otra vez ahí estaremos extrañándonos pero esperanzados en volvernos a ver.

"Lúgubre"

Soy propenso al desencanto y a buscar cosas sin sentido. Cayendo en la espiral, sumergido en la incertidumbre, lloro en la soledad (y en silencio para no despertarte). Me escondo bajo las sabanas grises de mi cama, bajo las palabras huecas del ayer. Mi refugio eran tus brazos, tu pecho mi yermo, tu cabello mi toalla.

Las frases más estúpidas llenan la bitácora de mi vida. Es un momento donde tener todo significa estar vacio, como Jano todos tenemos dos caras.

No quiero que conozcas lo que hay detrás de las nubes, hacerlo es darte todo el poder. Mejor quédate a mi lado, siendo una esperanza desesperanzadora. Yo también… miento con causa de razón. ¿Qué más da ser un farsante en la comedia de la vida?

Soy un hombre célebremente triste, sin recuerdos, sin presente y sin por venir. Todo lo enterré contigo en el jardín… ahí bajo el árbol, para que aun muerta no te sofoque el calor de verano.