Tengo que decirlo: Te quiero
Lo sabes: Te extraño
¿Acaso necesitamos lastimarnos más
Y convertirnos, cómo prometernos en otras personas?
Necesitamos mirarnos y callar.
Acatar las reglas que ipso facto creamos,
Hay que darnos cuenta que jugamos a esconder la mano en
cuanto tiramos los dados.
Hay música en tus ojos,
Hay vida en tus labios,
Hay rencor en tus piernas
Hay amargura en tus brazos.
Todo tengo porque al parecer soy un reflejo de ti.
Nada nos apetece más que ver al otro muerto, para por lo
menos no declararnos perdedores.
Nos queda resucitar en un intento mítico, más mítico que
Dios.
Nos queda acatar la realidad y buscar en la suela de los
zapatos el futuro que perdimos juntos.
Por si fuera poco, dialécticamente nos amamos y odiamos.
En eso radica tu poder, en que eres la sal que da sazón a mi
insípida vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario