viernes, 9 de abril de 2010

"Que mas da (Carta de despedida para alguien que no merece el adiós"

"Y empecé a enamorarme. Sí, a enamorme, es decir, a pensar todo el tiempo en acostarme con ella" Jorge Ibargüengoitia

Cuando leas esto… habré descargado la última bala del revolver viejo de mi padre en mí sien. Naci sin aptitudes, sin actitudes, fui un títere mas, actor de segunda de la vida teatral; sin rencor busque que la bala llegara al fondo de todo, porque se que hubo noches mejores que esta donde pongo fin a mi vida. Preguntar acerca del que hubiera pasado, esas cosas son de cábala, poner en mi cara una sonrisa falsa era la más grande traición a mis sueños… sin embargo, lo hice.

La soledad me llevo a estar en medio del vacio, a nadar entre recuerdos rotos, incompletos y carcomidos por el oxido. Llegando a ser todo lo que tenia un saco gris y un pantalón color beige con agujeros en los bolsillos para poder ver a través de ellos mi destino, mi futuro, irse al suelo. Ni la ley de Dios, ni de los hombres me protegió, fui presa fácil para mis demonios, ahora soy una raya mas en la pared de la eternidad, en el largo suplicio. ¿Me recordaras?

A falta de tinta dejaré las últimas líneas que escriba con la sangre de mis venas, no hay mejor sacrificio que el que se alza a sabiendas del bien recibido. Si, cuando leas esto, habrá de dos: Una, lloraras como María Magdalena camino al Gólgota. Dos: serás libre como un pájaro tras sepultarme en el jardín. Alguna vez llegue a sentirme desechable. Hubo un tiempo donde puse mi vida en tus manos, donde te dije… Te quiero.

Antes de mi última exhalación, pronunciaré tu nombre, aun no muero. La tranquilidad se apoderara de mi cuerpo, mi carne será alimento fresco para gusanos, pero hoy soy un alma ambulante en medio de almas amorfas. Dirás como siempre que fue un castigo divino, yo digo que esto es suicidio pasional, un crimen de mí para mí, de ti para mí, un golpe certero a nadie.

Naci perdedor, por eso cuando te encontré y arme fortuna, por eso cuando llegue a conocer al poder en su manera más pura… no supe que hacer ni siquiera aun antes de decidir, si meterme una bala en la cabeza o beber algún veneno. Opte por la primera. Ahora ves los estragos de la destrucción manchando con sangre la alfombra de la recamara. Lo siento.

Una despedida rápida, sin adjetivos de más para ti, mi niña… Aún después de muerte si el amor existe de ese lado te amaré, sin permiso de Dios o del Diablo. Sabes que es mentira…

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