domingo, 2 de noviembre de 2008

Hace días que me perdí en el bosque, hace horas que estoy muerto, hace siglos que te marchaste; no sabes como estoy sufriendo cada minuto, cada agonía que despide un suspiro, se me escapa la vida sin ti a mi lado, tu lo sabes no es secreto me encuentro atormentado por recuerdos.
Confirmo que gozas con mi dolor, que te alegra mi situación, que quizás solo fui para ti una alma en pena, una experiencia conclusa, un mal sabor de boca, un triste amor, y un hombre sin el mas mínimo atractivo físico y emocional; lo malo es que todo esto lo se porque tu lo sabes.

Mañana no será igual, ni siquiera hoy lo es, las guitarras cuelgan de la pared, sobran canciones que dedicarte, sobran melodías con las cuales llorar, me sobran lagrimas y dos botellas de torres 10 (¡Maldita sea! hasta el puto alcohol esta en mi contra), me sobran argumentos, me sobra todo lo que dejaste, me sobra sobre todo amor.

La metáfora que hoy te queda mejor es la de la niña caprichuda, que lo que quiere obtiene – ¡Cielos! Esa eres tú- Entonces dama de los mil nombres, que papel vas a jugar hoy el de una niña dulce amante de las mascotas, el de la patrona de la hacienda, el de la payasa de circo, o simplemente el que te corresponde, el de una mujer sin rumbo atinado.

Porque cuando tu vas yo vengo y viceversa, es la ley más absurda pero mas cierta, lo comprobé entre risas y los pasillos del colegio. Nada más puro que un buen beso, nada más perverso que mi imaginación a las cinco. No quiero volver a soñar contigo, de nada me sirve tenerte cuando mis ojos están cerrados. Ojala pudiera atrapar tu figura en una foto, ojala pudiera besar tu aura, ojala pudiera desterrarte de mi cabeza cada 29 y 11 de mes. Maldita conciencia sin cordura.

No importa que pase horas encerrado en el baño pensando en ti, no importa poner tu rostro en el de otra mujer, sabes mis ejercicios rutinarios tienen mas dinámica que tu simple ser, finalmente te has vuelto en lo que yo mas desprecio, una mujer que sin querer ya también trae bajo la manga el puñal, que has de clavar en mi corazón vacio.

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