lunes, 1 de septiembre de 2008

"Damelo a mi"

La escafandra se engalana con tu presencia. Gracias
Esta tarde algo me ínsito a escribirte, a poner en evidencia mi estado de locura, de necesidad por ti. Pero ¿Qué puedo hacer?, ya nada, ni siquiera encender la pulsera, esas cosas te las dejo a ti, para que no me persigan los tormentos en los próximos días; se tu la inquisidora, la que termine de una vez todo, yo ya no quiero recuerdos, espero no lo hagas con alegria, es mas que ni lo intentes; el cajón esta vacio, todo el amor se marcho alrededor de las dos de la tarde no saliste a despedirlo pues es muy doloroso el adiós – palabras solo eso - si lo fuera estarías como quien se arrepiente de haber robado o matado, el problema es que nadie busca redención.

Busco el día para no decirte nada, solo quiero tenerte a ti y al tiempo y espacio de mi lado, nada de mentiras, nada de pretextos, solo los cuerpos fundiéndose en un acto que ni tu ni yo hemos nombrado, algo sin sentido pero tan lleno de misticismo. Mi alma te desea, oye ¿Tu ser me deseara?, esas son cosas que ha diario pasan por mi cabeza, no sirve un beso sino hay reacción, me encanta ver tus ojos llegar al punto máximo aquel que nos permiten nuestros labios. Y mira que no lo pinto como un capricho.

Te busco, pero huyo; me asusta tu total indiferencia, tu alto poder de colocarme en donde quieras. Desearía que fueras de papel y tenerte entre mis cuadernos, lo siento pido mucho, por lo menos un día a la vez, o ya cada mes; eres la dosis necesaria para proseguir, un deseo meramente carnal, me conformo con el amor que nadie mas allá querido, ese dámelo todo a mi, vuestro fiel vasallo.

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