domingo, 24 de agosto de 2008

"DdM"


Yuri gracias por el titulo, es una gran idea.

Hoy al amanecer abrí la cortina de par en par de mi ventana, deje que el sol me deslumbrará por completo, nuevamente lo invite a sentarse en el sofá que por mucho tiempo guardo tu aura, envolví en periódico todas las figuras que coleccionaste en la vitrina y finalmente después de dudarlo retire tu abrigo de mi ropero. Encerré en cajas todos tus recuerdos, sepulte en el jardín las fotografías del último viaje que realizamos juntos, ¿Lo recuerdas? Aquel donde nos acompaño tu hermana, unas amigas y un compañero de la escuela; esa vez decidiste dejar al perro, pues claro, a el ya lo habías paseado.

Escogí tomar una ducha larga y complaciente, me pasee desnudo por los pasillos de la casa, seleccione las mejores prendas de marca; descarte por completo una camisa de rayas, aquella que siempre te agrado, aquella que recibí de cumpleaños y que tiempo después confesaste haber comprado para un amigo a quien celebraban su bienvenida. Me puse un saco y en su solapa un cartel en el que se apreciaba “libre”. Tome las llaves del auto y salí al supermercado, una parada obligatoria en el puesto de revistas para preguntar por el último numero de una publicación muy vieja, de la cual era fanático pero que olvide por años.

Ya en el estacionamiento del centro comercial, recuerdo una escena sucedida ahí, con anterioridad; donde tu y yo éramos los protagonistas, un eterno beso sobre el cofre de un mustang. El claxon de un auto compacto hace que regrese de inmediato a la realidad, camino sobre la acera. Hago el mandado de cada mes, solo que el carrito se pasea a la mitad por todo el lugar.

De regreso a casa, mi impulso coloca en el estéreo un viejo disco que te grabé, al finalizar su reproducción, lo rompo. Me encamino a la bodega, saco un bote lleno de pintura blanca, una brocha y alrededor de la media noche las cuatro paredes de la sala vuelven a su estado inicial. De debajo de la cama recupero mi guitarra, sigue intacta, fue una velada mágica; te diré que entone una serie de canciones fantásticas.

A los días siguientes algo les hacia falta, pero como yo ya no estaba tanto tiempo en casa, no le tomaba tanta importancia. Desde el día en que abrí la cortina de par en par de mi ventana, en mi rostro nuevamente se pinta a diario una enorme sonrisa.

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